lunes, 24 de septiembre de 2007

On the road

"Los locos, los locos por vivir, los locos por hablar, los locos de ser salvados y deseosos de todo al mismo tiempo, los que nunca bostezan o dicen un lugar común y que arden, arden, arden como fabulosos fuegos artificiales amarillos estallando como arañas atravesando las estrellas, y en el medio, ves como la luz azul en su centro aparece de pronto y todos hacen ah"
Han pasado ya 50 años de la publicación de estas letras, medio centenario para el libro que englobó a toda una masa, la Generación Beat. Jack Kerouac tardó 6 años en escribir En el camino, obra cumbre, y autobiográfica (Sal Paradise y Dean Minoraty son los alter ego de el mismo Kerouac y Neal Cassady), que lo catapultó a la cabeza del movimiento y que ahora cumple media vida, como quién dice.
De hecho, para ser más exactos Jack Kerouac fue el primero que utilizó el término Generación Beat para referirse a ese grupo de autores, amigos o conocidos en su mayoría, que mostraban su rechazo a la corriente social mayoritaria a través de su literatura ajena a toda norma o regla y con un estilo narrativo muy marcado. Otra generación más que quería huir de lo establecido (di no al 'American Way of Life'), y veían el viaje, no tanto físico sino espiritual, como una de las mejores vías para crecer, para experimentar y para, en definitiva, vivir.

El grupo inicial estaba formado por Jack Kerouac, Neal Cassady, William Burroughs, Herbert Huncke, John Clellon Holmes y Allen Ginsberg, aunque posteriormente se añadieron algunos nombres más como Carl Salomon o Gregory Corso.
Esta nueva hornada de escritores revitalizó la escena bohemia cultural norteamericana, y On the road (En el camino) asumió carácter de manifiesto universal de una juventud que quería huir de lo establecido. La paradoja es que este mismo movimiento fue absorbido por la cultura de masas y por la clase media, hacia finales de los años cincuenta y principios de los sesenta. Luchaban contra la sociedad de consumo que les acabó consumiendo y mitificando en una moda de ropas negras, perillas y largas horas de tertulia y estudio de poesía en bares solitarios. De la misma manera que la Generación Beat murió por asfixia de las masas, Kerouac también cedió a una cierto particular convervadorismo no muy propio de los ideales que defendía en su juventud: Un exiliado rey be-bop que detestaba el pop de los Beatles y apoyaba la guerra de Vietnam.


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