martes, 31 de julio de 2007

#3

En igualdad de condiciones la solución más sencilla es probablemente la correcta.

Teoria de la Navaja de Occam



domingo, 29 de julio de 2007

Epidermis helada


Otra enfermedad un tanto particular tiene su origen en la piel. Epidermis helada se le llama. Y, tal y como su nombre indica, su caracteristica principal, aunque no la única, es el de congelar la epidermis de los enfermos . Esta enfermedad bloquea parcialmente el sentido del tacto o mejor dicho del contacto con otras personas, ya que las hace no sientir absolutamente nada, aunque por dentro todos sus órganos restantes funcionen al 100%.
Al contrario de lo que pueda parecer, las personas más propensas a la epidermis helada, son las que pueden llegar a experimentar más emociones aunque ellas mismas se bloqueen ante tal posibilidad. Muchos estudios certifican que se trata de una enfermedad psicológica al tener su origen en la autonegación del contacto con otras personas, aunque evidentemente que al prolongarse en el tiempo se considera física. Se debe tratar con cariño y altas dosis de paciencia, por parte de amigos, familiares y amantes.


#2

Porque prefiero morir de odio a morir de esperanza

Deneuve - Mejor mala que tonta




Death Cab For Cutie

Soul meets body


sábado, 28 de julio de 2007

martes, 24 de julio de 2007

Corazones o parásitos


Los primeros símptomas pasan desapercibidos para los infectados de este virus: dislexia acceptable para algunos o simple confusión para otros tantos. Pero ojalá se quedara sólo en eso. Vomitar corazones no es nada agradable, aunque cada vez este más acceptado por la sociedad, aun cuesta asimilar que el cuerpo humano es capaz de tal salvajada.
Después del inicial aturdimiento de los primeros días, en el estómago empiezan a desarrollarse las primeras semillas de estos seres inanimados y tan molestos. Levitar es la evidencia más clara, seguida de esa sonrisillaa constante. Cuando se consigue dominar este vuelo ficticio empieza el verdadero calvario de horas y sudor de sufrimiento: el esófago se cierra y el olor a rosas empieza a invadir todo lo que uno toca. Cuesta respirar ya que los pulmores albergan la gran cantidad de agua que necesitan los corazones para emeger (de ahí que sea normal llorar en el acto cumbre) y finalmente las arcadas que anuncian un final cercano. El corazón asoma la cabeza y con alguna que otra dificultad consigue sacar su frágil cuerpo de parásito. Porque acceptémoslo, los corazones no son más que parásitos dolorosos.