jueves, 31 de enero de 2008

Fraude por literatura o cine

Me acuerdo de ese tiempo de antes, cuando venia tu madre y te contaba un cuento. Entonces si que te dormías feliz, sin pensar en los problemas que habías tenido en la escuela ni en nada vaya. Pero no os penséis que la cosa ha cambiado demasiado de esos tiempos. Ahora también nos gusta que nos expliquen historias, más que eso, nos gusta creerlas.

El caso que voy a relatar ahora es una versión moderna del sueño americano por excelencia. Todo empieza hace unos 5 años y con el nombre de chica: Sarah. El título del primer libro de J.T. Leroy que a los 21 años lo convirtió en escritor de culto. En su debut literario vomitaba como habia sido su niñez, y es que con tan solo 12 años era drogadicto, alcohólico y chapero: carne de best-séller que dirían algunos. Un personaje que nunca mostraba su cara a los medios: con peluca, gafas de sol suponemos que se sentia más seguro y resguardado de la prensa afamada de una imagen a la que colgar el san benito de nuevo sueño americano hecho real.


Con este historial no es de extrañar que los pesos pesados de la nueva literatura americana lo protegieran en su seno: Dennis Cooper y Michael Chabon entre otros. Amada por chicas como Shirley Manson (inspiró el Cherry Lips incluido en BeautifulGarbage ) y chicos como el actor Michael Pitt. También fue la musa de Gus Vant Sant para su tan aclamada Elephant, según el director, J.T. Leroy, era su alma gemela. El segundo libro del autor llegó al mercado anglosajón también ese mismo año The Heart Is Deceiful Above All Things, una colección de realatos cortos que escribió antes que Sarah y que adaptó a la gran pantalla la hijíssima Asia Argentó.

Y la verdad es bastante diferente a como pintaban las cosas en ese momento. Este bonito cuento de hadas se desmoronó tan solo unos años después, en Febrero de 2006 se descubría que la persona de J.T. Leroy no existía en realidad. Stepehn Beachy en un artículo del New York Magazine decía que el verdadero J.T. sería Laura Albert, su supuesta madre adoptiva, una mujer de 39 años, cantante de rock que solía escribir temas parecidos a los de su criatura, y que nunca había podido publicar nada. Dennis Cooper, supuesto amigo del escritor escribía en su blog sobre el asunto: “Los libros de J.T. Leroy son inseparables de su historia. Siempre fueron una suerte de souvenirs inspiradores de la horrible vida de ese chico. Eran su final feliz. Lo siento muchísimo sobre todo por los miles de fans de J.T. que vivieron cosas similares, chicos que creyeron en la posibilidad de cambiar sus vidas y superar un pasado doloroso con el arte; es como si hubiéramos despertado para saber que éste no es el lugar donde un chico con esos problemas puede salir adelante; J.T. utilizó el abuso como marketing, y por eso este fraude es tanto más horrible”. Después de este último párrafo tampoco hace falta decir mucho más. Así que os deseo un final feliz a quién se lo merezca.

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