miércoles, 7 de mayo de 2008

# 118

Y es que su pecho era un instrumento digno del Taller de Stradivarius. Solía sentir en él de vez en cuando el elevado ensanchamiento y cada vez que eso le ocurría tenía la seguridad de que aquel ensanchamiento era irreversible como una profecía, que anuncia la llegada de algo grande e inédito, superando sus mejores sueños.

Milan Kundera en El libro de los amores ridículos

3 comentarios:

OvV dijo...

bufffffff...
que gran Kundera...

Esther* dijo...

Uuuu!

Oasis mío! me encantan tus comentarios mientras salgo por la puerta! Hoy levanto la vista y te hecho de menos frente a mí, a ver si llegan las dos...

Las profecías son normal de bien eh! a veces dan un poco de miedo. En todo caso si es para superar nuestros mejores sueños pues bienvenidas!

Muuuuak guapita***

Tomás dijo...

En este libro hay uno de los relatos más dolorosos y lúcidos que he leído: "El falso autostop”.

Tomàs