martes, 2 de septiembre de 2008

# 158

Tal vez fuera él el que tuviera que dar el siguiente paso. Los niños, aunque no se conozcan, simplemente se sonríen y dicen: ¿Jugamos?

Suave es la noche, Francis Scott Fitzgerald.

2 comentarios:

Blackbird_Fly dijo...

Definitivamente o me lo compro o me dejas este libro... este hombre define el sentimiento de una manera supernatural...

Andreä dijo...

Si, es precioso todo lo de Fitzerald!