sábado, 1 de noviembre de 2008

Variante de palabras frustadas

Se nos paran las palabras y empezamos a parpadear indicando inconscientemente que aunque ha llegado la información necesaria al cerebro somos incapaces de emitir una respuesta coherente. El bloqueo inicial de la mente da paso a un leve repiqueteo de la lengua en el paladar intentando articular un discurso que no se está procesando. En este caso el aparato motor intenta reproducir unas palabras que a su vez conforman unas frases que no existen. Así que el sistema se bloquea en uno de esos bucles infinitos. Silencio y el procesador sin arrancar. Fin de la historia. Se cambia de tema y el tiempo de este principio de Noviembre se avecina como un nuevo ítem más amable y sencillo.

La variante de palabras frustada ataca en esos justos momentos en los que somos más vulnerables. Luego pasado cierto tiempo, cuando recordemos por enésima vez la nefasta conversación, las letras consiguen surgir de nuestra boca en un gran río incontenible de frases arrebatadoras y del todo acertadas. Lástima que ya sea demasiado tarde y todo haya pasado.

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