domingo, 21 de febrero de 2010

Cold Souls

El triunfo de la mente: cuando uno se deshace del alma todo es mucho más lógico.

Paul Giamatti, uno de mis perdedores favoritos, se interpreta a sí mismo en esta película dramática con toques futuristas que plantea la buena idea de prescindir del alma de uno mismo y poder absorber la alma de alguien otro. ¿Qué os parece la idea de poder quitaros del 95% de vuestra alma y vivir ajena a ella durante unos días, o semanas? Tratando el alma como un órgano más, la película es buena y triste a partes iguales. No hay amor ni sexo y creo que sólo he sonreído en un momento del film cuando la protagonista rusa ha pronunciado mal una palabreja en inglés y se resistía a ser corregida por el propio Giamatti.
La razón principal de la disociación del alma del protagonista es la infelicidad que le comporta el no poder interpretar un papel de la obra de Tio Vania de Chejov.

¿De verdad cree que es suficiente simplemente vivir sin sufrir?

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