jueves, 17 de junio de 2010

# 255

Nuestra sangre desbordando nuestros cuerpos, el silencioso latido de nuestro corazón amplificado, la honestidad emocional presentada en bandeja como inocente arma de combate.

El Postporno era eso, María Llopis.

1 comentario:

Didac Udagoien dijo...

... como desnudez imperativa... ufff.