sábado, 7 de septiembre de 2013

#359

Entonces y en un caso semejante, tu templo es el ser y los sentimientos. Entonces no eres más que un fanático del deseo, un esclavo de tus derechos y subjetivos sentimientos individuales, un ciudadano de la nada. Te conviertes en ciudadano de la nada. Estás a solas y de rodillas ante tu ser.

David Foster Wallace, La broma infinita.