sábado, 14 de junio de 2014

#369

Sentía que lo que había hecho durante la noche había sido la primera decisión que tomaba sin esperar ser admirada por ello. No lo había hecho para satisfacerlo. No había sido con intención de ganarme el aprecio e nadie. En ese momento brotó de mi interior una felicidad genuina, una nitidez y una liviandad como si estuviera flotando hacia los cielos.

Sheila Heti, ¿Cómo debería ser una persona?